June 2007. Interview with Iranian director Jafar Panahi

June 2007. Interview with Iranian director Jafar Panahi: “My films are not shown in Iran and I have not had the opportunity to be in a theater to see how they react, but I know that copies circulate illegally and that they support them.”

“A deep look, with thought, is not something free and easy to sustain”

Jafar Panahi (Iran, 1960), father of award-winning titles such as The White Balloon, The Mirror, The Circle and Off Side, has received awards such as the Palme d’Or at the Cannes Film Festival, the Silver Bear in Berlin or the Lion of Gold in Venice. He talks with Cines del Sur about his way of working, about the difficulties of creation in his country and about his visit to Granada.

What are the margins in which a filmmaker moves in a country with strict censorship?

Although in Iran we have limits, when I make films I don’t think about them. Moreover, many times I challenge them. My source is social problems and those same limits. I have known how to live with the conditions that surround me and I have learned to fight saying what I really want to say through cinema. There are people who give in to difficulties and pressure, but this is not my case. I do not accept manipulation or blackmail.

Do you feel brave? Do you feel like you have to go to great lengths or “cheat” to tell the truth?

I don’t know whether to call it daring or bravery. It’s my way of working. The important thing is that when you are alone with yourself you do not feel ashamed of what you have done. And the truth is that every time I feel like I have something to say, I say it through a movie.

If the problem in Iran is that the border between what is permitted and what is prohibited is not always clearly defined, how do the creators position themselves?

In Iran, 70 films are produced per year, most of them with general, family themes, and 5% of a social nature

or poetic. The conditions are difficult and complicated but I am convinced that if we take the situation as it is now in Iran and take it to Hollywood, it would be impossible for them to produce 70 films. We have managed to live with this difficulty, overcome it and be able to do artistic and creative things. It is also true that when I spend a long time in Iran, I am very aware of the weight of censorship and I realize that I need to travel to see that it is not like that all over the world.

The images that reach us from Iran reflect an active and dynamic society. Do you think there are real opening possibilities?

They want to bring us to a uniform society and have everything under control; The political class takes advantage of people’s religious and ideological beliefs to impose a single ideology, but no society remains stagnant. There are good moments and others worse, and something always changes over time. That is why it is nonsense to think that with a war or with an intervention things can change. You have to give people time to change their way of thinking and understand that censorship is not going anywhere, that you have to be tolerant and respectful of the beliefs of others.

Some of your films are metaphors about the situation of women in Iran. What response do you have from women and men as an audience?

My films are not shown in Iran and I have not had the opportunity to be in a theater to see how they react but I know that copies are circulating illegally and that they support them.

Do you identify with any type of cinematography in particular? What kind of cinema do you see?

I see everything and I enjoy the product beyond the director and the country of origin. I don’t know if, unfortunately or fortunately, in Iran there is no copyright control, so the films are copied a lot and circulate quietly among the people. It is easy to find all kinds of cinema thanks to this clandestine circulation. Before, it was impossible.

As a jury of a festival, with what look do you assume your role?

Judging and being fair is very difficult because there is always a component of subjectivity. In cinema you cannot put a parameter or a measure. Maybe I don’t like a movie but I can think that this director in the future can make good movies.

What do you think about an initiative like “Cines del Sur”?

If those responsible for this city decide to protect this festival, there is no doubt that the benefit will be for everyone, culturally and economically. After all, the first thing a film festival does is promote the city and its culture and put it on the map.

How do you expect the day when a film of yours will be distributed in Iran?

Every time I make a film I say, ‘I’m sure this one is cool, they’ll let me release it…’ (laughs) I make all kinds of efforts to make it that way. What happens is that in addition to having a project to film I always think, will they let me live with this idea, will I be able to make this film or not? Therefore, what matters most is, at least, being faithful to the angle through which you look, count things and decide on them. A deep look, with thought, is not something free and easy to sustain.

 

Original Article:

“Una mirada profunda, con pensamiento, no es algo gratuito y fácil de sostener”

 

 

Jafar Panahi (Irán, 1960), padre de premiados títulos como El globo blanco, El espejo, El Círculo y Off Side, ha recibido galardones como la Palma de Oro en el Festival de Cannes, el Oso de Plata en Berlín o el León de Oro en Venecia. De su manera de trabajar, de las dificultades de la creación en su país y de su visita a Granada habla con Cines del Sur.

 

¿Cuáles son los márgenes en los que se mueve un cineasta en un país con censura estricta?

Si bien en Irán tenemos límites, cuando hago cine no pienso en ellos. Es más, muchas veces los reto. Mi fuente son los problemas sociales y esos mismos límites. He sabido vivir con las condiciones que me rodean y he aprendido a pelear diciendo lo que realmente quiero decir a través del cine. Hay gente que ante las dificultades y las presiones cede pero no es mi caso. No acepto la manipulación ni el chantaje.

 

¿Se siente valiente? ¿Siente que tiene que hacer muchos esfuerzos o “trampas” para contar la verdad?

No sé si llamarlo atrevimiento o valentía. Es mi manera de trabajar. Lo importante es que cuando estés sólo contigo mismo no sientas vergüenza de lo que has hecho. Y la verdad es que cada vez que siento que tengo algo que decir lo digo a través de una película.

 

Si el problema en Irán es que la frontera entre lo permitido y lo prohibido no siempre está definida claramente, ¿cómo se ubican los creadores? 

En Irán se producen 70 películas por año, la mayor parte de temas generales, familiares, y un 5% de carácter social

o poético. Las condiciones son difíciles y complicadas pero estoy convencido de que si cogemos la situación tal como está ahora en Irán y la llevamos a Hollywood, sería imposible para ellos producir 70 películas. Hemos conseguido convivir con esa dificultad, sobrellevarla y ser capaces de hacer cosas artísticas y creativas. También es verdad que cuando paso un tiempo largo en Irán, soy muy consciente del peso de la censura y me doy cuenta de que necesito viajar para ver que no es así en todo el mundo.

 

Las imágenes que nos llegan de Irán reflejan una sociedad activa y dinámica. ¿Cree que hay reales posibilidades de apertura? 

Quieren llevarnos a una sociedad uniforme y tener todo bajo control; la clase política se aprovecha de las creencias religiosas e ideológicas de la gente para imponer una única ideología pero ninguna sociedad se queda estancada. Hay momentos buenos y otros peores y siempre algo se va modificando con el tiempo. Por eso es una tontería pensar que con una guerra o con una intervención pueden cambiar las cosas. Hay que dar tiempo a que la gente cambie su manera de pensar y entender que con la censura no se va a ninguna parte, que hay que ser tolerantes y respetuosos con las creencias de lo demás.

 

Algunas de sus películas son metáforas sobre la situación de la mujer en Irán ¿Qué respuesta tiene de las mujeres y de los hombres como público?

Mis películas no se proyectan en Irán y no he tenido la oportunidad de estar en una sala para ver cómo reaccionan pero sé que circulan copias de manera ilegal y que las apoyan.

 

¿Se identifica con algún tipo de cinematografía en especial? ¿Qué tipo de cine ve? 

Veo de todo y disfruto del producto más allá del director y del país de origen. No sé si desgraciada o afortunadamente en Irán no hay control del derecho de autor con lo que las películas se copian mucho y circulan tranquilamente entre la gente. Es fácil encontrar todo tipo de cine gracias a esa circulación clandestina. Antes, era imposible.

 

¿Cómo jurado de un festival, ¿con qué mirada asume su papel? 

Juzgar y ser justo es muy difícil porque siempre hay un componente de subjetividad. En cine no se puede poner un parámetro o una medida. Tal vez no me guste una película pero puedo pensar que ese director en el futuro puede hacer buen cine.

 

¿Qué opina sobre una iniciativa como “Cines del Sur”?

Si los responsables de esta ciudad deciden proteger este festival, no cabe duda de que el beneficio será para todos, a nivel cultural y económico. Al fin y al cabo, lo primero que hace un festival de cine es promocionar la ciudad y su cultura y ponerla en el mapa.

 

¿Cómo espera el día en que una película suya sea distribuida en Irán? 

Cada vez que hago una película digo, ‘seguro que ésta cuela, que ésta me dejan estrenarla…’ (risas) Hago todo tipo de esfuerzos para que sea así. Lo que pasa es que además de tener un proyecto para filmar siempre pienso, ¿me dejarán convivir con esta idea, podré hacer esta película o no? Por eso, lo que más importa es, al menos, ser fiel al ángulo a través del cual miras, cuentas las cosas y decides sobre ellas. Una mirada profunda, con pensamiento, no es algo gratuito y fácil de sostener.